Saltar al contenido

El cambio climatico

El estudio del clima es una materia de extremada complejidad, por la gran cantidad de variables que intervienen, además de las múltiples interacciones entre ellas, lo que hace que los modelos matemáticos para su estudio sean muy complejos y las predicciones sobre la evolución futura sean poco fiables, aunque si parece que la tendencia general, a grandes líneas, pueden cumplirse pues la mayoría de los modelos coinciden en sus predicciones.


En sentido restringido el clima es la distribución de temperaturas y precipitaciones en la superficie de la Tierra. Pero la vida en la tierra no seria posible si estas temperaturas no se mantuviesen en dentro de unos estrechas márgenes, las precipitaciones condicionan las zonas del planeta que son habitables.


La fuente de calor que calienta la Tierra, es el Sol. Nos encontramos a una distancia de este que permite que la energía de él llegue a la superficie de la Tierra y la caliente. De no ser así la temperatura de la Tierra seria de 268º C bajo cero y no seria más que una masa de rocas moviéndose por el espacio. Teniendo en cuenta la distancia al Sol, la inclinación del eje de giro, la forma esférica de la Tierra y la capacidad de reflejar la luz, la temperatura en la Tierra debería ser de -18º C. La Tierra emite a espacio tanta energía como recibe y la única forma en que puede emitir es en forma de radiación. Para esta Temperatura de -18º C la vibración de la radiación emitida coincide con la de una serie de moléculas que llamamos moléculas de efecto invernadero (MEI) como son CO2, N2O, CH4 y H2O.


Estas moléculas absorben la radiación y aumentan su energía, produciéndose un nuevo equilibrio en el que una parte de la radiación es absorbida por estas moléculas y otra es reflejada de nuevo a la tierra. Con una concentración preindustrial de este tipo de moléculas la temperatura media de la Tierra en el equilibrio sería de unos 15º C, que es la temperatura de la Tierra en los últimos 2.000 años.


La cantidad de agua que puede haber en la atmósfera es limitada, a partir de ciertos valores se condensa y cae a la superficie, por lo que a pesar de ser la especie química con mayor absorción, su efecto en el cambio climático es despreciable al mantener constante su concentración.


Sin embargo las restantes moléculas si pueden aumentar su concentración en la atmósfera, entre ellas el CO2 .Un aumento de estas moléculas produce un incremento de la temperatura en la superficie terrestre. Este cambio de temperatura tendría repercusión en los movimientos de la atmósfera, en los vientos, en las lluvias, que se deben a los diferencias de temperatura entre distintas zonas del Planeta. Un cambio en la distribución de temperaturas producirá un cambio en la distribución, espacial y temporal del régimen de lluvias lo que implicara graves problemas para los ecosistemas (tanto naturales como humanos) que están adaptados a unas determinas condiciones climáticas.


El estudio del clima es un problema difícil, puesto que entran en juego sistemas fluidos con características diferentes, con escalas distintas y en interacción no lineal.


Desde la finalización de la última era glaciar, el promedio de las precipitaciones y temperaturas han variado poco. Pequeñas etapas de sequía aunque sean periódicas no tiene una influencia significativa, una variación de la temperatura media en una región o incluso a nivel mundial, por ejemplo un descenso, si la tendría pues disminuiría el número de días de crecimiento de las plantas, con lo que bajaría su productividad y si este descenso se prolonga en el tiempo puede afectar a varias generaciones humanas.


A partir de 1.640 se produjo la llamada pequeña edad del hielo, con una disminución de la temperatura media del planeta, al parecer debido a una disminución anormal de la actividad del sol.


En la actualidad y a partir de 1.880 el proceso parece ser el inverso, con un aumento de la temperatura media debida fundamentalmente a la acumulación en la atmósfera de los llamados gases efecto invernadero, CO2 y CH4 procedentes de la combustión de hidrocarburos, producido por el aumento de la actividad industrial y por el crecimiento demográfico. Este incremento en la concentración de CO2 se está produciendo a pesar de la absorción de este por el océano. Aceptado que se ha producido, que se está produciendo este aumento hay razones suficientes para pensar en un incremento de la temperatura media de la Tierra. En primer lugar un aumento de la concentración de la MEI, provoca un aumento de la temperatura en la superficie como ya dijo Arrenhius hace más de un siglo.

En segundo lugar los modelos climáticos, aun con sus deficiencias indican un aumento de la temperatura media al aumentar la concentración de MEI. Por ultimo los datos recogidos desde 1.880 indican una tendencia a la subida de las temperaturas.


A lo largo del presente siglo existe una tendencia pequeña, pero clara a un aumento de las temperaturas medias del Planeta. Esta tendencia es más marcada en océanos pues presentan menos fluctuaciones que en tierra firme.


Aunque las fluctuaciones de temperatura el cambio climático actual se debe a la actuación del ser humano y su principal diferencia con los anteriores es la rapidez con la que se produce. Los gases que contribuyen a este cambio climático, como ya se menciono anteriormente son el vapor de agua y el CO2 principalmente además de otros gases traza. Otros gases como el metano, el ozono y el dióxido de nitrógeno y los CFC.


Un aumento de la humedad relativa puede hacer variar la temperatura y un aumento de la temperatura, siempre que no haya condensación provoca un aumento de la humedad relativa lo que produce una realimentación positiva.